La gloria de un marino Por: María Alejandra Gómez El día en que Noboru, el hijo de Fusako Kuroda, alza un gato por encima de su cabeza y lo golpea un par de veces contra un madero hasta asesinarlo, él junto con sus amigos logra ejercer un poder real sobre la existencia. Luego, uno de los chicos desolla el cuerpo sin vida del animal y es ahí, cuando el olor de la sangre se extiende por doquier, que Noboru deja de ser niño y se convierte en un hombre, pues “la visión de toda sangre no es algo que puedan soportar unos ojos melindrosos”. La escena que resulta ser una de las más reveladoras del libro El marino que perdió la gracia del mar , es determinante para comprender la personalidad de este jovencito, que con tan solo trece años, tiene la astucia de un adulto como para discernir entre lo que resulta conveniente para su vida y lo que no. Con él comienza la novela y con él termina, pues al fin y al cabo Noboru es el personaje que imprime el dramatismo y la tensión a es...