El infinito e la palma de la mano



Belli, Gioconda, El Infinito En La Palma De La Mano, Barcelona, Editorial Seix Barral, 2008, 237 págs.

Por: Andrés Roldán.


La ganadora del 50º premio Biblioteca Breve, parece ser bastante conocida a pesar de que yo no me había encontrado ninguna referencia suya ni mucho menos sus novelas, de hecho es presentada en las tapas  de su libro como: autora de una obra poética de reconocido prestigio internacional…  Valga decir que la imparcialidad de una tapa de libro no es muy confiable, pero de igual modo cabe aclarar que mi lectura de su novela es el primer acercamiento que tengo a su obra. Estas dos aclaraciones son importantes porque si por un lado antecede a mi reseña lo que se ha difundido de esta autora (que parece ser importante), por otro estoy en una posición privilegiada, pues puedo ignorarlo todo de tajo, sólo me centraré en su novela. Nada más.

Con dedicatoria altruista y epígrafes sonoros entramos en el texto, pero la “Nota de la autora” es lo que marca el tono de asombro y descubrimiento que se siente en toda la novela. Según dicha nota, el argumento del libro nació de un encuentro fortuito de su autora con un volumen viejo, llamado Grandes libros secretos, el cual contenía los libros apócrifos del Viejo y el Nuevo Testamento, que a pesar de ser escritos por la misma época que los libros que hoy componen la Biblia,  fueron excluidos del canon bíblico por diversas razones. El descubrimiento de este material lleva a la autora a centrarse en investigar sobre Adán y Eva y desconcertarse frente a lo ignorada que estaba esta historia en la Biblia (apenas cuarenta versículos) frente a lo diverso que resulta esta tradición en otros relatos arcaicos.

Las referencias directas a material externo en la obra no paran ahí, la novela está envuelta, por así decirlo, de un lado por la "Nota de la autora" y por otro (al final) por una breve "Bibliografía" que referencia los textos en los cuales se basó una parte de la investigación. Por tanto tenemos una novela que pretende dar cuenta de manera muy poco humilde y en palabras de la autora de: la historia de cada uno de nosotros a través de la historia de la atrevida y valiente primera pareja humana. La narración de un texto así podría complicarse hasta el infinito, en un primer acercamiento es obvio que no sabemos qué referencias se hagan ódirectamente del relato bíblico u otros relatos, ni qué clase de lenguaje se usará, o lo que es peor, de que manera nueva se cuenta una historia tan vieja. La respuesta a todas estas preguntas es simple y en ello reside su grandeza; Belli no se complica, la historia es increíblemente llana y accesible, el lenguaje es el más común posible y la narración sencilla, las referencias nunca son dirigidas hacia fuera del relato, la historia es contada como si lo fuera por vez primera, sin complicados narradores o cambios sustanciales.

Las anécdotas que se suceden en la obra son comúnmente conocidas, la trama de la historia es la misma de siempre, con algunos pequeños matices que no están en la Biblia pero que al parecer sí lo están en relatos alternativos; Adán y Eva son creados en el paraíso por Elokim (nombre dado a Dios), el relato se inicia con el instante cosmogónico en que Adán abre los ojos y sus sentidos son por primera vez afectados por las diferentes sensaciones, así mismo asistimos al nacimiento de Eva del interior de Adán y a sus primeras conversaciones, al descubrimiento del árbol prohibido, a la seducción de la serpiente, a la caída en tentación de Eva primero y de un Adán reticente después, a la expulsión del paraíso, a la vida fuera de él, al nacimiento de los hijos Caín, Luluwa, Abel y Aklia y al asesinato de Abel en manos de Caín.

Pero si la anécdota no es en esencia diferente, sí lo es la manera de narrarla, que a pesar de estar contada de forma sencilla, está llena de observaciones y pasajes sorprendentes. La sorpresa inicia con el punto de vista del narrador quien nos ubica en el descubrimiento lucido de Adán de saberse hombre y saberse observado, así como de saber observar y nombrar las cosas, todo es descubrimiento y duda para él y con la llegada de Eva las cosas se complican, pues apelando  al cliché de la mujer intuitiva e inquisidora, Eva se construye como un personaje lleno de dudas existenciales, quien no descansa en su afán de conocimiento, la pareja se enfrenta al cómo entender un mundo nuevo a cada momento. A partir de la expulsión inicia en la novela otro descubrimiento muy diferente, pues ya no están en un mundo que se pueda descubrir pasa a paso, sino que están inmersos en la supervivencia, en la humillación y el desencanto, las reflexiones morales son acertadas por parte de la autora, quien retrata las dificultades de sobrevivir y en un contexto más amplio, las posibles dudas de una primera pareja:

“…Eva temblaba al alcanzar la risa más profunda. Para él, atrapar ese temblor de ella era respirar otra vez el aire del Paraíso. Se preguntó si ahora, por el contrario, recordaría el dolor que viera en su rostro, en su cuerpo sacudido y estrujado para sacar de adentro el fruto de una semilla que él mismo quizás había ayudado a crecer regándola con el liquido que salía de su pene. Pero ningún árbol lloraba al nacer. Las plantas surgían sin hacer ruido. En cambio la vida brotaba de ella como si se tratara de un cataclismo. Él no sangraba, a él no le había cambiado el cuerpo y nada le había dolido físicamente en aquel nacimiento. ¿Por qué a él no, y a ella sí?  ¿Qué significaba?” (Pág. 167 )

En medio de la inocencia total que resulta el ser el primero en preguntarse y reflexionar, Adán nos revela la importancia de una reconstrucción narrativa de este tipo, sus preguntas ya no nos resultan tan naturales. Solo por recordar a Rolland Barthes y su diferenciación entre lo natural y lo cultural, cabe mencionar que para él la diferencia entre una cosa y otra radicaba en la ocultación del origen cultural de lo que suponíamos como natural, develar un mito consistía en preguntarse de manera renovada por su origen, por su significado, ser inquisitivo frente a la naturalización de las costumbres culturales, esa perspectiva está en un Adán inquisitivo quien no tiene porque aceptar como natural algo que sólo le ha sucedido a él y a su pareja, pero a la vez en él esta la aceptación de una suerte oscura, los acontecimientos de su vida no son necesariamente naturales pero obviamente tampoco culturales.

Los personajes de esta novela son fascinantes, un ejemplo brillante resulta la compañera y siempre extraña serpiente, quien es en cierta manera quien más juega con las interpretaciones sobre lo que les sucede a Adán y Eva, después de la muerte de Abel en manos de Caín y de la maldición del destino de éste, Eva habla con la serpiente en estos términos:

“…Oyó la voz de la serpiente antes de verla.
--Mira la pequeña Aklia. El pasado y el futuro van corriendo con ella por la playa.
--¿Qué quieres decir?
--ha vuelto a la inocencia, Eva; una inocencia anterior al Paraíso, precursora del Paraíso. La Historia ha saltado de ti a ella ahora y un tiempo largo y lento está por empezar.
--No sé si creerte. ¿Por qué Aklia? ¿Por qué no Caín y Luluwa? ¿Por qué no Adán y yo?
-- Todos hemos cumplido nuestros designios, Eva. Así como tú has dibujado en las paredes de la cueva los código de tu pasado, Elokim ha dibujado en nosotros los símbolos con que la humanidad se entenderá a sí misma.
(…)
--¿Volverán al Paraíso? ¿Y después qué? ¿Se preguntarán que hay más allá? ¿Se aburrirán?
-- Quizás no. no sufrirán la ceguera de la inocencia, del anhelo de saber de la ignorancia. No necesitarían morder frutas prohibidas para conocer el Bien y el Mal. Lo llevarán con ellos. Sabrán que el único Paraíso donde es real la existencia es aquel donde posean la libertad y el conocimiento.
--¿Crees que lleguen a ser verdaderamente libres? ¿Crees que Elokim se lo permita?
--La existencia es un juego de Elokim. Si tu especie encuentra la armonía, Elokim se marchará. Pienso que secretamente desea que le concedan el don del olvido y lo liberen de la soledad de su poder. Así podrá marcharse a construir otros universos. (Págs. 234-235)

Las palabras de la serpiente resultan impactantes frente al silencio de Elokim quien, como los eventos sangrientos en las obras clásicas, sólo es conocido a través de las afirmaciones de otros. Frente a una larga tradición de caracterizaciones literarias del diablo, la serpiente resulta tan profunda y convincente como el ángel caído del Paraíso Perdido de John Milton, ambas caracterizaciones se acercan y admiran a los hombres, ambos le hablan en su propio lenguaje y los dos les explican su suerte y su importancia.

Gioconda Belli logra una novela tierna y sorprendente, llena de matices interesantes y propuestas interpretativas. Esta novela bien podría ser utilizada en públicos como colegios, para acercar a lectores no expertos a una larga tradición que hoy por hoy no resulta común. En cuanto a los descubrimientos y reflexiones existenciales de esta novela, sigo creyendo que no representan nada novedoso aunque como introducción a temas más profundos está bastante bien.

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