Una historia en torno a Everything In Its Right Place


Nothomb, Amélie. Diario de Golondrina. Trad. Sergi Pàmies, Anagrama, 2008. 112 págs.

Por Manuel Osorio


Gótica, incisiva y misteriosa, así se define a Amélie Nothomb, pero más bien puede ser un personaje sacado de película de Tim Burton cruzado con David Cronenberg, un ser único y excepcional. Una mujer provocativa que escribe extrañas historias. Historias de amor que, a su vez, son historias de muerte. Una escritora del siglo XXI que hurga con personajes marginales y un humor macabro, en los sentimientos menos luminosos y a menudo vergonzosos o perversos de la vida.

Diario de Golondrina es la inquietante historia de un hombre de identidad cambiante -antes se llama a sí mismo Urbano, después se vuelve Inocencio- que descubre que la única manera de recuperar el placer es con experiencias radicalmente nuevas. Esto lo hará a través de la música de Radiohead y convirtiéndose en un asesino a sueldo. Nuestro héroe mata por encargo, y cada bala trae consigo un goce que Urbano consuma oyendo Everything In Its Right Place en su cama después de cada asesinato. Y cuando las víctimas que le son asignadas no son suficientes para calmar su ansia, la satisface en las calles, matando desconocidos elegidos al azar. Hasta que un día se enamora de una de sus victimas y transgrede el único tabú de los asesinos a sueldo: cruza las fronteras de la intimidad con la lectura del diario de su victima.

Diario de Golondrina es un libro que está cargado de pólvora, de provocación, humor y tristeza. Así son las novelas de Amélie: pequeñas bombas que actúan en silencio, que espantan, conmueven y generan adicción.

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