La historia de las cosas

Sobre El médico del emperador y su hermano de Roberto Burgos Cantor Por: Javier Felipe Casallas Reinel

   


Seguramente has escuchado que todo objeto tiene una historia que contar, ahora yo te digo que lo más atrayente de una cosa, en muchos casos, es esa historia. Por ejemplo los que logran atrapar una pelota de beisbol en un home run realizado en un partido profesional por lo general tienen a atesorarla; también hay tiendas de ropa donde alquilan trajes y vestidos que han usado famosos (el traje que usó Batman en su último estreno, por ejemplo) y que si pudiésemos probablemente iríamos allí a alquilar uno o dos o al menos a probárnoslos; y como dejar de lado el famoso programa televisivo el precio de la historia donde justamente se le asigna un precio a los objetos según su historia.

Si te mostrara unos dibujos de la anatomía del cuerpo humano ¿Qué creerías? Probablemente tú, al igual que yo, no pensarías mucho de ellas incluso teniéndolas en frente. Y si te dijera que esos dibujos son de hace casi 200 años y que fueron realizados en un trabajo conjunto entre el emperador Napoleón Bonaparte y el médico que se encargó de atenderlo en sus últimos momentos de vida ¿pensarías lo mismo de esas planchas?


Aunque para ti y para mí esas planchas sigan sin ofrecer nada, bien sea porque no sabemos mucho de medicina, arte o litografía, sí que nos puede emocionar conocer que fue el mismísimo Napoleón el que participo de su creación, de qué manera la relación del emperador y su médico los llevó a trabajar juntos, e incluso cómo se explica que las planchas originales hayan terminado en Colombia. Roberto Burgos Cantor nos regala una narrativa encantadora en la que nos responde a estas y otras incógnitas sobre el origen y los acontecimientos relacionados a estas planchas anatómicas.

En El medico del emperador y su hermano tenemos la oportunidad de entrar en contacto con la historia detrás de estos dibujos, podemos encontrarnos con un Napoleón enfermo que trabaja en la litografía, con un médico (Franchesco Antommarchi) encargado de cuidar al emperador que termina dibujando el cuerpo humano y llevándose la obra final a Cuba, con José Maria Antommarchi que desplaza los dibujos hasta Colombia luego de la muerte de su hermano, y con la forma casi absurda de cómo llegan a la Universidad Nacional de Colombia. Sin lugar a duda, esta novela de Roberto Burgos nos evidencia que muchas veces, lo que nos atrae de las cosas, no es su función o impacto social sino la historia que tienen detrás, como la fantástica historia de las litografías de Antommarchi y Napoleón Bonaparte.

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Burgos Cantor, R. (2016). El médico del emperador y su hermano. Planeta Colombiana S.A.

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