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Las cosas que perdimos en el fuego

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  Sobre Las cosas que perdimos en el fuego de Mariana Enriquez Por Juliana Martínez Castiblanco Al pensar en terror, ¿qué imagen se viene a nuestra mente? Si tuviéramos que escribir un cuento de terror, ¿qué ideas aparecerían primero? Una vez me enfrenté al reto de escribir un cuento de este género, los tópicos de demonios, espectros y posesiones que acechaban lugares recónditos y tétricos fueron lo primero en aparecer por mi cabeza. En mi imaginario,  la literatura de terror tenía reglas que difícilmente se podrían transgredir. Sin embargo, me llevé una grata sorpresa al leer la propuesta de la argentina Mariana Enriquez, que con su libro Las cosas que perdimos en el fuego, publicado en el 2016 por la editorial Anagrama, nos presenta doce cuentos que cuestionan dicho imaginario al enfocar el género de terror en la vida latinoamericana, donde lo grotesco y lo siniestro se mezclan con lo cotidiano. Cuentos en los que las temáticas se centran en problemáticas propias de nuestra ...

Quiltras

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    Sobre Quiltras de Arelis Uribe Por María Camila Castro Penagos Se escuchan los gritos de la gente en la calle, las bocinas de los carros y el viento sopla incesante tirando las ventanas de los edificios del centro. La ciudad se despierta estrepitosa allá afuera, me siento aislada del mundo, estoy atrapada en el espacio-tiempo, en las tareas diarias, en las palabras, en los días que pasan y me dejan sin respuestas. Todo ese caos y esa frustración se entrelazan con mi lectura de Quiltras de Arelis Uribe, un libro de cuentos que explora los rincones más oscuros y marginales de la sociedad chilena, con historias crudas y desgarradoras que nos hablan de la violencia, el abuso y la discriminación. A medida que avanzo en cada relato, me siento arrastrada por las corrientes emocionales y desafiantes que se desatan en ellos. Cada cuento es un portal de profundidad abrasadora, una ventana a la complejidad humana. Arelis Uribe es una periodista, escritora y traductora chilena. Es la...

Reseña de La naturaleza seguía propagándose en la oscuridad

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Por: Sebastian Gómez Ángel Colecciono miniaturas. Disfruto la atención al detalle de escenas plasmadas en espacios ínfimos. El tamaño de mis miniaturas no llega a superar la palma de mi mano y son piezas de extremo cuidado tanto en su realización como en su conservación. Por ello, tiendo a ubicar las miniaturas en lugares como estanterías o cajones, pues son objetos que, al ser instalados como un cuadro de gran tamaño en una pared, probablemente quedan condenados a cualquier imprevisto que conlleve su pérdida. El conservarlas en cajones, no solo me ayuda a salvaguardarlas, sino que la acción misma de abrir y cerrar cajones para observarlas me brinda una experiencia de develación de su intimidad representada en escenas ínfimas. De un modo similar, me pasa que cuando leo un libro de cuentos, cada nueva historia supone la develación de una nueva miniatura. A medida que paso las paginas de un cuento, logro abrir un poco más el cajón con el fin de develar la miniatura allí compuesta y conse...

Reseña Sueños de Raspachín

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  Por: Juan Sebastian Porras Pérez El libro destacaba en el estante. Me llamó la atención su tamaño y la ilustración de la portada: un panteón barroco de colores pastel, y en el medio, una mujer flotando entre sedas sobre un fondo negro. En la parte superior, en letras doradas, Sueños de Raspachín . Hasta ese momento no había visto escrita la palabra “raspachín”, y hacía años que no la escuchaba. Inmediatamente me acordé de Dina Luz, una joven que llegó desde Arauca hasta Bucaramanga a trabajar como empleada doméstica en mi casa cuando yo era preadolescente. Dina fue raspachina muchas veces en Matecaña, su vereda, que estaba controlada por alguna guerrilla cuyo nombre nunca quiso mencionar. En la Matecaña de ese entonces, raspar el arbusto de coca, más que un oficio, era un castigo impuesto por violar las reglas del dirigente de turno en la zona. Dina me contaba sobre largas caminatas a la madrugada para llegar a las plantaciones, sobre jornadas de trabajo eternas y sobre los corte...

El río y el curso eterno de los recuerdos. Reseña sobre Lluvia sobre el asfalto

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  Por: José Darío Lozada Oviedo                                                                                                                   I La lectura de Lluvia sobre el asfalto era como un viaje por el río Magdalena. Esto significaba que, al menos desde mi lectura, leer este libro de cuentos era lo más cercano a recorrer, en paralelo con el río, la geografía del país y también la de mi memoria. Así pues, este libro se me presentaba como aquella magdalena que un sujeto sumergió en una taza de té y que le daba acceso a un lugar recóndito de su memoria. Recuerdo estar sentado en la silla del bus v...

LA FILANTROPÍA DE LOS INSECTOS: Reseña de Cuaderno de Entomología, de Humberto Ballesteros.

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Por: Arista Rubiano Mora Hay veces donde la vida parece un insecto, de esos llenos de recovecos, curvaturas y ángulos que tanto me fascinan por lo raros que se ven: yo me acerco, veo la belleza que este ser guarda y, por un segundo, no tengo más que admiración. Todo está bien en el mundo, hasta que el bicho abre sus alas y sale disparado directamente hacia mí cara. Ahí todo se vuelve miedo y asco. Así es un poco la vida, como una mariquita, una cucaracha o una mantis.  De la misma forma en la que me acerco a esos energúmenos escurridizos, fue cómo me acerqué a la lectura del libro de cuentos Cuaderno de Entomología, de Humberto Ballesteros. Llegué a él desde su cuento “Una mantis” donde brevemente se menciona la obra “Pavana para una infanta difunta” de Ravel, ahí el bicho empezó a volar, recordando mis días tocando flauta en una orquesta, ya hace casi nueve años. A partir de dicha lectura, recuperé de repente la bruma de esos viejos recuerdos: repasé la melancólica dulzura con la ...

Reseña Azares del cuerpo

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Por: Natalia Baquero Gutierrez «Qué agradable le parecía a uno la vida, qué dulces las recompensas, qué trivial este rencor o aquella queja, qué admirable la amistad y la compañía de la gente de su propia especie» (Una habitación propia, Virginia Woolf) Cuerpos que se mueven, se buscan, se topan y se pierden son los que componen esta geografía de voces por la que vamos recorriendo en Azares del cuerpo. Este , primer libro de cuentos de la bogotana María Ospina, nos complace con una escritura sencilla que nos permite convertirnos en transeúntes de la vida de distintas mujeres, en las que detallamos los lazos que se atan y desatan en el encuentro con (nos)otras. Es así, que cada narración  nos hace conscientes que el transitar no sólo espacios, sino personas y a nosotros mismos es una forma de buscar un remedio a lo hostil que puede ser algunas ocasiones vivir. Cada cuento está narrado de distintas maneras como también algunas veces reluce la idea de la escritura en la escritura: la...