Tú, la oscuridad


Tú, la oscuridad.
Mayra Montero.
Barcelona: Tusquets.
1995. 241 páginas.

Por: José Ricardo Carvajal

En esta novela, estructurada en veinte capítulos relatados alternativamente por dos narradores distintos en primera persona, en la que cada dos capítulos se intercala un texto breve, en lenguaje informativo y enunciando en tercera persona como protocolo científico: la narración de un pequeño relato que nos presenta el enigma: la desaparición inexplicable de algún tipo de batracio. También –a lo largo de la novela– nos enfrentamos a un encuentro entre mundos disímiles: el del progreso y la razón y el de la magia y la hechicería, el de la luz y la oscuridad. Desde una escritura siniestra el narrador protagonista hace una exploración del ser humano en medio de una multiplicidad de culturas, una vez en Jamaica, otra en Argentina, otra en el mundo.

Lo inevitable del destino de su protagonista, un herpetólogo que ha labrado a lo largo de los años, en su soledad autoinducida, un éxodo que lo destruye y desdibuja ante su familia, y dentro de la cual ha creado su imagen en la vaguedad y la ausencia, ante una esposa y una hija. Todo comienza y acaba por una obsesión: la de encontrar el último ejemplar de Eleutherodactylus sanguineous (grenouille du sang para los haitianos).

A partir del título, el lector es invitado a hacer una lectura desde los enigmas, desde aquella oscuridad que puede definirse como una zona de invisibilidad, que proviene de la ausencia de la luz. Desde el punto de vista de Thierry (otro de los personajes que dan forma a la obra), la oscuridad provienen de la luz y por eso asume como propia la oración de Ganesha: “Tu, la oscuridad que envuelve el espíritu de aquellos que ignoran tu gloria”. Thierry cree firmemente que si pronuncia esas palabras antes de morir, como un salmo y una oración se hará la luz y se reunirá con sus seres queridos. Por otro lado el pensamiento científico de Víctor (el doctor) no asume ningún misterio, siempre parado en la certeza y en la explicación racional, se encuentra ante lo desconocido y sólo puede registrar el hecho de la desaparición, atemorizando aquello de lo que no se puede dar cuenta sin establecer una causalidad o una explicación tranquilizadora sobre la constante desaparición de especies, de aquel ingreso a la oscuridad.

En la forma de la narración y en la concatenación de hechos narrados encontramos descripciones que consiguen sumergir al lector en la historia, haciéndolo partícipe de la exploración de un ser humano. de un representante de la cultura occidental: herpetólogo, científico cargado de los paradigmas de conocimiento y atravesado por la razón, busca ahondar en lo desconocido. Sin embargo, la historia no solamente gira en torno a Víctor, la voz de Thierry que es de una elocuencia grave, profunda, casi bíblica, estructuran la historia de esta novela (tal vez con mayor protagonismo que el mismo Víctor), aunque también gira en torno a la configuración de una identidad cultural y nacional evidenciada a través de la lengua (el francés, el creole haitiano y el español) y la historia particular, la cohesión de la tradición oral, la traducción como expansión del contexto lingüístico, la cuestión del narrador, una constante mutilación de cuerpos y almas por la violencia.

El último misterio que nos depara la novela es que no se puede dar cuenta de los momentos finales de Víctor y Thierry, porque sus voces se han extinguido, lo cual justifica que la última voz que aparecen en textos a la del protocolo científico. Estos protocolos existen sólo en función de registrar la desaparición de diversas especies de ranas, aunque también dan cuenta del destino inexorable de ellos. En cierta forma, después del accidente de Víctor y Thierry se corrobora la creencia de que la cercanía de la grenouille du sang siempre lleva alguna desgracia, está siempre presente la idea de la predestinación, sea casualidad o causalidad, Víctor sigue el destino de la rana que lleva en la mochila y a la que muere abrasado, Como dice papá Crapaud: debe ser ley de los sapos que me llenen de este mundo. La muerte recorre el texto completo, en los protocolos científicos que registran la desaparición de las ranas, en los cuerpos mutilados por la violencia en Haití y finalmente el destino de los protagonistas de esta historia.

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