James no está en casa


Martínez Camacho, Constanza. James no está en casa. Banco de la República, Colección El Barco de Vapor (2010). 77 págs

Por Ivonne Andrea Alonso


Para la serie naranja que tiene la colección Barco de Vapor del Banco de la República, tan conocida por los extintos amantes de la literatura infantil y juvenil, apareció en 2010 un libro de 13 capítulos que cuenta, sin caer en el cliché, una historia oníricamente contemporánea, basada, podría decirse, en los siempre anhelados tres deseos de la lámpara de Aladino.

Para este caso, el personaje mágico sí tiene nombre: “James”, un mayordomo extraído impecablemente de la literatura inglesa de hace tan sólo un par de siglos atrás. En este personaje, Constanza Martínez aprehende una realidad que siempre está sujeta a la imaginación, traspasando aún el límite de si el mundo mediático nos condiciona o no la capacidad de soñar.

En cada capítulo se ve un humor inocente, en el cual se mezclan el realismo y la fantasía de esta escritora que pareciera haber echado mano de su historia personal como literata y docente, y la de su hijo, para recrear la historia de Gabriel, un adolescente que, junto a su madre, recibe un día en su casa una lavadora. Este aparato resulta convertirse en el móvil de todas las acciones que despertarán e hilarán lo mágico-maravilloso de esta historia, pues de ella y casi de la Nada –evocando la moraleja siempre bien recordada de Michael Ende– surge James, quien, desde la sutileza del relato, brinda historias y aventuras a nuestro joven protagonista que descubrirá en el porte de la imaginación la mejor ventana para ver la bondad aún existente en las personas que lo rodean.

James no está en casa es una historia original, que con el pretexto de un mágico y “queridísimo” mayordomo, una madre soltera y su hijo, expone ante los lectores un lenguaje urbano y a la vez tierno, que en la frescura de cada palabra dispone a la imaginación y los sueños como los más grandes ayudantes a la hora de arreglar todos los problemas.

Y así, lindando por problemas familiares, existenciales, culturales y sociales, la autora de este libro utiliza de manera concreta a todos sus personajes: profesores de matemáticas, alumnos despistados, ex esposos brillantes y psicorrigidos, para llegar a cada lector, quien deberá descubrir que sólo en sí mismo reside la valentía para no dejar perder la inocencia y la imaginación.

Este es sólo uno de los tantos aciertos que pueden encontrarse si dejamos que James esté en casa, pues con su paso por las letras ha justificado de bondadosa manera y con creatividad, que ha sido buen merecedor del III Premio de Literatura Infantil - El Barco de Vapor otorgado por la Fundación SM y la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Comentarios

LUDOBINA dijo…
Lo acabo de leer. Maravilloso! :)

Entradas más populares de este blog

Tres miradas en torno a Pájaros en la boca de Samanta Schweblin. Parte III

Tres miradas en torno a Pájaros en la boca de Samanta Schweblin. Parte II