Noticias de la Niebla


Arciniegas, Triunfo. Noticias de la Niebla. Fotografías de Erik Johansen, Luis Beltrán y otros. Bogotá: Gato Negro, 2010. 82 págs (disponible en la web).

Por Laura Acero Polanía


Triunfo hace parte de una generación de escritores infantiles que, aunque nacidos en distinta época, han llegado a niños que ahora tenemos entre 20 y 25 años. Así, muchas veces, pensar en su obra es relacionarlo con Celso Román, Luis Darío Bernal, Jairo Aníbal Niño, Gonzalo España o Evelio Rosero Diago, cuyos libros leímos en el colegio y en gran medida estimularon la primera parte de nuestros procesos lectores. De sus libros para niños, muchos han sido premios nacionales de literatura infantil, como Las batallas de Rosalino (Premio Enka 1989) o La muchacha de Transilvania (Premio Nacional Colcultura, 1993), además de ser recordado por Los casibandidos que casi roban el sol, Caperucita Roja y otras historias perversas, Yo, Claudia, El Superburro y otros héroes y el hermoso libro El árbol triste, que trata temas tan duros como la guerra y el conflicto armado. Sin embargo, hasta hace muy poco tuve la oportunidad de conocer al Triunfo Arciniegas de El jardín del unicornio y otros lugares para hombres solos, Mujeres muertas de amor, Cuerpo de amor herido y Noticias de la niebla, obra de la que hoy quiero hablar.

Este libro, en una reedición de lo publicado por la Universidad de Antioquia en 2002 y cuyos cuentos se pueden encontrar dispersos en la web, en distintas páginas que incluyen el blog del autor –quien ha difundido por este medio gran parte de su obra “para adultos”, además de un espacio dedicado a biografías, traducciones y recopilación de los mejores cuentos breves–, consta de cinco partes y numerosos cuentos cortos. Esta es una de las primeras y mejores cualidades que encuentro en él: el mismo Triunfo, de seguro, denominaría su escritura, en este punto, un “mester de brevería”, esa capacidad para contar mucho en poco espacio. Su mester no es solamente el manejo de la brevedad, sino lo contundente y recargado de sus líneas: Bailo y me retuerzo para dicha de todos, cuento chistes y hago bromas, y al llegar a casa, me quito la pierna y me tiendo en la cama con mi espantosa vida, es todo lo que dice en “El alma de las fiestas”, uno de los cuentos de la primera parte del libro, llamada “Los hombres solos”. Así, la brevedad logra golpes rotundos y, sobre todo, muestra otra dimensión de su escritura que, aunque con la característica ironía y el conocido humor del escritor para niños, no deja de producir dolor, impacto y perturbación en la lectura.

Quizás a cuento venga, para entender la perturbación que logran las prosas cortas de Triunfo, mencionar que el epígrafe con que Noticias de la niebla inicia es de Alejandra Pizarnik. Una mujer bebiéndose a sí misma en la dolorosa sed de la madrugada. Pizarnik, especialmente inclinada a la prosa poética, parece así una de las influencias de Arciniegas, aunque lo cierto es que el escritor logra otras cosas distintas en su libro, pues incorpora, además de la pesadez y crudeza de la prosa pizarnikiana, el trabajo con lo fantástico y lo cotidiano: los bares, el uso de Messenger, Facebook, el Sísifo moderno convertido en el enterrador eterno de su esposa…

En los cuentos de Arciniegas lo extraordinario se vuelve real. Habitan sus historias hombres que se convierten en perros unas líneas adelante en el mismo cuento. Los hombres, en cuatro patas, ladraban a la luna mientras los perros le escribían poemas. Sobra agregar que ni los perros entendían los ladridos ni los hombres los poemas. Batían la cola ante el papel que el amo les sacudía como un trozo de carne, corrían alrededor y acezaban, sumisos, felices e ignorantes... Los objetos, también, adquieren voz propia para hablar de un humano que pasa cuestionarse a sí mismo sobre lo que lo hace distinto de las cosas. Otro tema es la ridiculización del amor: su tratamiento irónico, pero que no por ello deja de ser doloroso, lo convierte casi en cuento de hadas en el que el hijo de la princesita no es hijo de príncipe sino de endriago… En “La agonía de las vírgenes”, tercera parte del libro, algunos de los temas son el sexo, la desilusión, las vírgenes –historias de monjas, de solteronas, de viudas tempranas– y lo imposible del amor en tantas ocasiones… Mujeres inalcanzables que exhiben sus atributos pero se quedan allí, intocables, muertas en el deseo y enlazándolo con la mística y lo sagrado: las visitas nocturnas de sus amantes sobrenaturales.

En “Las mujeres perdidas”, los cuentos tratan de las defraudadas en el matrimonio, los hombres casados y su infidelidad, solos, arrepentidos; los niños y su despertar sexual, el miedo… Los cuentos de Triunfo perturban pero gustan, son provocadores, casi crónicas por su manera de ser contados, que evita cualquier tipo de juicio, como quien prefiere observar y relatar, casi a la manera de lo más filoso de Kundera. La cuarta parte, “Zona de candela”, trata del erotismo de las relaciones humanas y así se relaciona con el resto del libro. Escenas sexuales que ocurren en distintos lugares de la ciudad y se mezclan con la temática de la muerte, del irremediable fin, el hijo muerto mientras sus padres hacen el amor, los ciegos amantes, la vejez… Todos los temas golpean contundentemente y plantean sin intermitencia interrogantes. Es una lectura fascinante. Desestabiliza pero encanta, atrapa.

De la avidez con que, hace unos años, me acercaba a leer los cuentos de Triunfo, creo que hoy me queda una sensación que, a pesar de personal, quiero compartir en este texto. Se trata de sentir que un escritor crece con uno y que, de repente, conforme hubo cambios en la vida, hay una escritura que logra gustar porque también está contando de los cambios que hubo en la manera de pensar. Su tratamiento del lenguaje me recuerda un poco el de la Ana Matute de Los niños tontos, donde las situaciones que se plantean son incómodas e incluso crueles, y que además contrasta con sus otros cuentos para niños. Pero esa característica es primordial. “De otras orillas”, última parte del libro de Triunfo, puede explicar un poco el modus loquendi de los temas en su obra: se trata de una forma de contar que no puede darle nada “masticado” a sus lectores. Los lectores de la obra de Triunfo, de todas las edades, sabemos que en sus cuentos hay siempre una invitación a la reflexión: los finales felices se evitan, las historias siempre, por más incursión de elementos fantásticos que tengan, tienen un final realista, sincero. Sin ninguna duda, recomendado, este libro del señor don Triunfo.

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