Por: Sergio Gutiérrez Ordóñez

La voz de Kochan es la protagonista en la novela de Yukio Mishima: a través de la escritura de su propia vida, el personaje central de Confesiones de una máscara nos abre las puertas de su ser más íntimo y nos guiará en un viaje a través de las experiencias que conserva en su memoria acompañadas de sus emociones y pensamientos más profundos.

En una novela de cuatro capítulos y cargada de elementos autobiográficos, el autor japonés permite acercarnos a la transformación que sufre un personaje a lo largo de un periodo de su vida. Una narración que sugiere la idea de que los recuerdos, por más aislados que parezcan, no permanecen en la mente de forma gratuita, cada imagen que vuelve a la memoria está allí porque nos define como personas, porque ha influenciado aquello que vino después y finalmente en lo que somos ahora.

En Confesiones de una máscara el personaje narra su vida desde sus primeros recuerdos, cuando apenas era un niño, hasta que se encuentra en plena juventud, entre los veintidós y los veintitrés años de edad. Pese a que nunca sabemos qué tan lejano está temporalmente Kochan como narrador con respecto a la última experiencia que describe, a medida que los recuerdos se hacen más cercanos toman mayor detalle y continuidad, así lo que en un comienzo eran imágenes concretas y fugaces sobre la niñez, se volverán descripciones de situaciones más complejas y pensamientos relacionados a ellas en la juventud. Mishima logra de forma magistral a través de este tipo de sutilezas producir la sensación de que nos enfrentamos, más allá del personaje literario, a una persona real que describe su vida, que es capaz de interpretarla viéndola hacia atrás y relacionando cada recuerdo desde la distancia.

Por medio de la lectura que hacemos de la vida de Kochan vemos como incluso esas primeras imágenes aisladas de la niñez y las sensaciones que produjeron son germen de la forma en que el personaje experimenta el mundo posteriormente, hacen parte de su formación como persona. En esta novela, Yukio Mishima nos muestra la vida de un personaje en forma de confesión, no porque diga sus pecados, sino porque Kochan narra lo que nadie nunca pudo ver de él: sus experiencias cargadas de las más íntimas preocupaciones, fantasías, miedos y deseos; una realidad oculta bajo una máscara creada por él mismo y que solo pudo contar escrita en un libro.

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Confesiones de una máscara de Yukio Mishima (Espasa Calpe, S. A., 2002)

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