Por: Mario Alejandro Nivia
Hajime significa “Principio”, como el nombre del personaje principal de esta novela de Haruki Murakami acerca del amor, de los sueños de la juventud, de las decepciones y anhelos perdidos de la adultez, de la recompensa que exige una espera tenaz y obstinada, del daño que se puede hacer a los demás aún sin querer, en definitiva, de los deseos que tiene toda persona de encontrar su lugar en el mundo y de intentar ser feliz.

Hajime tiene las dificultades propias de un hijo único, crecer sin hermanos para jugar; con un constante deseo de imponer su voluntad, ya que se encuentra acostumbrado a no tener que consultar con nadie sus opiniones y decisiones; el complejo de ser considerado un niño “consentido, enfermizo y egoísta” que posteriormente lo llevará a inclinarse por el ejercicio físico y dejar de lado su débil constitución corporal pero que, así mismo, nunca le permitirá alejarse de su muy propio egoísmo que lo lleva a lastimar a las personas que quiere, con tal de satisfacer sus pasiones, deseos e inclinaciones más fuertes.

Hajime, desde su niñez ha sentido una especial intimidad y un cariño extraordinario por su compañera Shimamoto, hija única al igual que él y quien será la persona que lo motivará e impulsará en los estadios tempranos de su vida en el gusto por los libros y la música, en especial el jazz. La presencia, y sobre todo el recuerdo, de esta niña marcarán todas sus relaciones futuras con miembros del sexo opuesto, el cariño, las caricias, el deseo sexual que le despierten otras mujeres serán siempre vistas en contraste con respecto a lo que Shimamoto le pudiera haber ofrecido, posibilidad que su temprana separación, al terminar la primaria con tan solo 12 años, se interrumpió de forma casi definitiva.

Resignado a no encontrar de nuevo a su amiga de infancia, al peso de la culpa por haber herido cruelmente a la jovencita que con cariño le había entregado su corazón y sus sentimientos, Hajime se casa a los 30 años con una mujer con la cual se consideraba feliz. Padre de dos hijas, prospero dueño de dos bares de jazz, de un gran apartamento, una pequeña casa de verano, ropa elegante y carros de lujo. Sin embargo, Shimamoto vuelve a aparecer en su vida.

Parece predecible que un hombre acostumbrado a ser incapaz de dominar el magnetismo que ciertas mujeres ejercen sobre él pueda imponer su voluntad y su familia a la pasión desbordada que producen sus sentimientos hacia Shimamoto. La novela de Murakami sobresale por resaltar la variedad de sentimientos humanos posibles que alberga el pecho de un hombre, por la contrariedad que conlleva la activa vida política universitaria con el futuro empresarial y lleno de intereses capitalistas de los profesionales, pero, ciertamente, no contiene a un protagonista avasallante, más allá de sus variopintos sentimientos, sino a un individuo incapaz de escapar de sus instintos e inclinaciones más básicas.
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MURAKAMI, Haruki. Al sur de la frontera al oeste del sol. Buenos Aires: Tusquets Editores. 2005.

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