Por: Laura Paloma Alvarez Parra

Es un verano cualquiera en una pequeña isla japonesa, los turistas vienen y van de la playa a los hostales en donde se quedan, el sol brilla en lo alto del cielo, el aire está impregnado de olor a mar, las olas rugen y rompen el silencio, María vuelve de Tokio y cuenta la historia de su desagradable prima Tsugumi. 

Hermosa, grosera, caprichosa, egoísta, voluntariosa, maliciosa y hasta cruel se muestra el personaje principal de esta cuarta novela de Banana Yoshimoto publicada en 1989. Tsugumi nació con una enfermedad crónica que la tiene siempre al borde de la muerte. No puede estar por mucho tiempo afuera, no puede desvelarse y no descansar lo suficiente, no puede esforzarse mucho físicamente porque o sino se enferma y es por eso que su comportamiento es tan insoportable, ya que todos siempre la malcriaron para hacer de su probablemente corta vida, una más apacible. 

María, la narradora, es por el contrario dulce y serena, además es la única que entiende el porqué de la manera de ser de su prima, la única que ve su corazón triste y solitario, la única que siente el miedo que ella tiene cada día al saber que en cualquier momento se puede debilitar y todo puede acabar. Pero no es realmente la única que ve que lo que la mantiene con vida es su fuerza de voluntad, la hermana mayor de Tsugumi, Yoko, y su nuevo amigo y amor, Kyoishi, también están al tanto de esto, e, incondicionalmente, le demostraran todo su amor a Tsugumi para que siga adelante. 

La autora, Yoshimoto, es ya muy reconocida en el mundo de las letras japonesas actuales y ha sido galardonada en varias ocasiones por sus novelas, incluyendo esta, que ganó el Yamamoto Shūgorō en 1989, premio que busca homenajear a una obra de ficción nueva que sea ejemplo del arte de contar historias. Tuvo una buena acogida en el público, más que todo juvenil, e incluso, en 1990, se hizo una adaptación cinematográfica dirigida por Jun Ichikawa. 

El estilo melancólico de la escritora y su toque de existencialismo urbano juvenil hace que nos identifiquemos con los personajes de alguna manera, cuenta hechos que no tiene un impacto en el universo, pero si trascienden en el trascurso de una vida particular. 

De una manera muy sencilla, gracias a la descripción de los paisajes y las impresiones, sensaciones y emociones que dejan en los personajes estos mismos, los lectores somos sumergidos en esta historia y arrastrados por las palabras a través de las paginas, por el pasar de los días de este verano onírico que van dejando guardado en la memoria de los cuatro amigos todos los momentos pasados, con la intención de no olvidar nunca ese último tiempo juntos. 

Esta es una novela corta y tranquila, no es un importante tratado filosófico que contenga pensamientos inigualables que van a darle la vuelta al mundo literario, es una historia de amistad, del primer amor, de los lazos familiares, de la nostalgia del imparable pasar del tiempo que nos está guiando a todos hacia la inevitable muerte.

“Ese verano había sido para mí la esencia de todo cuanto había amado en el pasado” (113). 
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Título: Tsugumi
Editorial digital: Turolero
Edición: 2015



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