Por: Lizeth Camila Bautista Torres

Quizás, a primera vista, esta publicación no resulta muy atractiva: su diseño de cubierta y algunos detalles dentro del libro a veces pueden ser excesivos. El uso de diferentes tipografías y el manejo de color dentro del texto no parecen tener en algunas ocasiones mucho sentido, por lo que el libro puede lucir saturado o extremadamente vistoso. Por lo general, los libros para niños se piensan con muchos detalles, pero en esta ocasión los detalles no fueron bien utilizados.

Sin embargo, hay que decir que no siempre la apariencia puede dar un veredicto final sobre el contenido, y es precisamente esto lo que sucede con Jero Carapálida. En esta oportunidad la cubierta contrasta con la historia. 

Cabe aclarar que las ilustraciones no son las poco agraciadas. Todo lo contrario, estas complementan la lectura de la historia, ya que permiten caracterizar a cada uno de los personajes o por lo menos ampliar la idea que pueda crearse el lector. Probablemente, sin ellas el efecto del texto no sería el mismo. 
Esta pequeña novela infantil es narrada por Jero, un niño de nueve años que se pone colorado por cualquier motivo, de ahí su apodo Carapálida. Es él quien narra, con mucha gracia, todos los sucesos de la historia.Su voz presenta al lector una caracterización de los demás personajes, todos integrantes de su familia: “Una familia como todas las familias”. Pero esta familia, no es la familia típica que se propone siempre, sino que la componen: su mamá, su papá, su hermana mayor, ninguna mascota, su hermano menor y su padrastro, con el que lleva una muy buena relación, porque además poco tiene que ver con las decisiones importantes de su vida. 

Jero relata algunas de las experiencias divertidas y, a veces, hasta peligrosas que vive con el guardián de las cosas perdidas, un guardián que a fin de cuentas no protege mucho los objetos que encuentra, y que, por el contrario, se podría comparar con un cleptómano que varias veces mete en líos a Jero y su mamá. 

El tratamiento del lenguaje en esta historia es sencillo, coloquial, y, muchas veces,le permite al lector sentirse reconocido en algunos fragmentos: “con tantos niños con hambre como hay en el mundo, es un pecado no comerse todo lo que les serví” o “tienes que ayudarme a cuidar a tu hermano; para eso eres grande”. Probablemente, el lector —por lo menos colombiano— ya habrá escuchado frases como estas en otras ocasiones. 

Sin duda alguna, este libro propone una narrativa particular, donde lo que se cuenta puede verse desde diferentes puntos de vista y donde se le da también mucha importancia a la construcción de personajes. Irene presenta este libro como el inicio de otras historias sobre las experiencias en la vida de Jero.
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*Título: JeroCarapálida y el guardián de las cosas perdidas.
Autora: Irene Vasco
Ilustradora: Juana Medina
Editorial: RandomHouseMondadori – Montena. Bogotá, 2011.

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